“Un día de preocupación es más agotador que un día de trabajo”
- John Lubbock
La ansiedad es un estado mental a través del cual nuestros mecanismos de defensa se activan para protegernos de amenazas, todos los seres humanos estamos equipados con esta facultad sin la cual no seríamos capaces de enfrentar diversas situaciones.
- John Lubbock
La ansiedad es un estado mental a través del cual nuestros mecanismos de defensa se activan para protegernos de amenazas, todos los seres humanos estamos equipados con esta facultad sin la cual no seríamos capaces de enfrentar diversas situaciones.
El objetivo de la
ansiedad es protegernos y es normal sentirla
en algún momento de nuestras vidas; podría decirse que es una herramienta que
nos “pone alerta” y agiliza nuestros
recursos para enfrentar los problemas que percibimos como graves y/o que
requieren medidas inmediatas.
Sin embargo hay
situaciones en las que el estado de ansiedad se agudiza, sobrepasa sus límites
normales y como consecuencia de ello nos sentimos abrumados. Esto se debe a una
sensación de “no sentirse capaz” al enfrentar un desafío.
Cuando el cerbero
interpreta las alternativas de solución a un problema como dolor-dolor, y
además las evalúa como graves o inminentes la conducta del individuo se BLOQUEA, hay que
recordar que el funcionamiento del cerebro
es muy parecido al de una computadora, y como toda computadora cuando no
encuentra alternativas de solución se bloquea.
La parálisis o bloqueo mental es también un mecanismo de defensa que muchos animales poseen ya que tiene un efecto analgésico (inhibir el dolor) y el ser humano no es la excepción, un ejemplo claro es cuando un alumno presenta un examen importante y “se le olvida” todo lo que había estudiado, también son comunes los desmayos al observar sangre (incluso cuando esta sea de otra persona).
La parálisis o bloqueo mental es también un mecanismo de defensa que muchos animales poseen ya que tiene un efecto analgésico (inhibir el dolor) y el ser humano no es la excepción, un ejemplo claro es cuando un alumno presenta un examen importante y “se le olvida” todo lo que había estudiado, también son comunes los desmayos al observar sangre (incluso cuando esta sea de otra persona).
Para ser breves
diremos que existen 2 tipos de ansiedad:
La ansiedad
adaptativa, aquella que nos permite enfrentar los problemas de manera óptima
poniéndonos en un estado de alerta y agudizando nuestros recursos. Desarrolla
nuestras habilidades para enfrentar los problemas cada vez con mayor seguridad y generalmente es
infrecuente.
La ansiedad patológica,
aquella que nos impide pensar con
claridad, actuar de manera asertiva y nos induce un estado emocional abrumador
intenso. Deteriora nuestras habilidades
para resolver problemas que deberían ser resueltos sin dificultad, puede
presentarse de manera recurrente ante un mismo evento (por ejemplo hablar en
público) o de manera GENERALIZDA (trastorno de ansiedad generalizada), es decir
ante una infinidad de situaciones lo que hace imposible llevar una vida sana.
Para suprimir la
ansiedad patológica y/o generalizada es necesario ayuda profesional, el mejor modo de combatirla es mediante metas
a mediano plazo, en un proceso de entrenamiento cuyo programa fortalece la auto-confianza
abordando aquellas situaciones que producen temor.
¿QUÉ ACTIVIDADES
REDUCEN LA ANSIEDAD?
Existen diversas
prácticas que podemos llevar acabo para reducir la ansiedad de manera efectiva,
las actividades que se mencionan a
continuación además de ayudarnos a controlar la ansiedad desarrollan nuestras
habilidades cognitivas e inteligencia emocional.
Respiración profunda:
una sesión de 10-15 minutos al día aumenta la provisión de oxígeno en la sangre
(hay que llenar totalmente los pulmones y dejar que el aire salga lentamente), esto
reduce la hipertensión arterial, regula y modera los latidos del corazón,
beneficia el sistema glandular y estimula el sistema nervioso, todo lo cual nos
brinda una sensación de confianza y seguridad.
Meditación: fortalece nuestra habilidad para concentrarnos y controlar nuestro pensamiento, nos permite “soltar” el estrés provocado por la ansiedad, nos hace sentir más optimistas y sobre todo pensar con claridad acerca de nuestros objetivos y tomar decisiones asertivas.
Consumir alimentos ricos en Omega-3: el pescado, en especial sardina, salmón, bacalao (el aceite de hígado es mejor), camarones, carne de conejo; vegetales como lechuga, soya, espinacas, coles, almendra y nueces. Estudios recientes indican que la ingesta de ácidos grasos Omega 3 contribuye a disminuir la ansiedad. (También se pueden adquirir cápsulas de aceite en tiendas naturistas).
Control Corporal:
establece una rutina o ritual mediante movimientos de tu cuerpo para “saltar”
los episodios de ansiedad, por ejemplo
puedes empezar a caminar dando vueltas a tu habitación en cuanto sientas los
primeros síntomas (nerviosismo, sudor en las manos, palpitaciones, etc.) Si
cada que te ocurre perseveras en esta práctica con el tiempo te encontraras a
ti mismo distraído y pensando en otra cosa, con lo cual habrás logrado esquivar
tu atención de aquello que te preocupa. Las pelotas anti-estrés también son muy
efectivas para estos fines, sin embargo puedes llevar acabo tantas variantes
como tu creatividad te lo permita.
Lista de pensamientos
satisfactorios: elabora una colección de tus pensamientos favoritos (aquellos
que te generan emociones positivas intensas), recuerdos, anhelos, objetivos,
proyectos, logros, los rasgos de carácter que más te gustan de ti mismo, tus
seres queridos, tus lugares favoritos, etc. Para que este ejercicio sea
efectivo debes “vivir” cada pensamiento haciéndolo lo más real posible en tu
imaginación, si te emocionas quiere decir que estás haciéndolo bien. Escríbelos en una hoja o libreta y repásalos con frecuencia.
Actividades físicas (como Yoga, Thai-Chi y Artes Marciales): reducen la ansiedad al aumentar la
producción de serotonina que mejora el humor y el estado de ánimo, fortalecen
el sistema inmunológico, mejoran el descanso durante el sueño y contribuyen a
la estabilidad emocional.
Actividades al aire
libre: salir a correr, llevar a tu mascota al parque y conversar con alguien
mientras caminas, está comprobado que los paseos frecuentes con buen clima (que
este soleado es importante) reducen los niveles
estrés y ansiedad.
Socializa con personas
que dominan la situación que te produce ansiedad: La mejor manera de perder el
miedo es observando a un experto de manera directa, una persona que está
habituada a enfrentar la situación que te estresa pude darte consejos muy
útiles, toma en cuenta que el aprendizaje natural de los humanos se da
inconscientemente mediante imitación de comportamientos, así estarás
fomentando tus vínculos sociales y con
el tiempo puede que incluso termines
divirtiéndote ante lo que antes te estresaba.

